1.11.2008

¿Qué significa Revelación? ¿Inspiración? ¿Iluminación? ¿Interpretación?

Revelación quiere decir que Dios ha hablado y que se ha comunicado con el hombre. La inspiración garantiza la revelación de Dios. La iluminación tiene que ver con el Espíritu Santo como el Maestro. Él se comunica. La interpretación tiene que ver con la explicación que ustedes y yo damos a la Palabra de Dios.

REVELACIÓN

La revelación significa que Dios ha hablado - “Así ha dicho Jehová” y expresiones similares aparecen más de 2500 veces en la Biblia. El Señor no quiere que malentendamos lo que El ha hablado. Observe Hebreos 1:1-2:

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Dondequiera que se encuentren dos personas dotadas de un grado razonable de inteligencia, que guarden los mismos sentimientos y deseos, que se atraen mutuamente, usted verá que existe comunicación entre ellos. Personas que tienen las mismas tendencias, aun estando separados, se gozan al ponerse en contacto y se alegran al tener noticias el uno del otro. Esta característica innata del corazón humano explica el por qué del departamento de correos, del teléfono, e internet. Los amigos se escriben, los esposos se envían cartas, los jóvenes fuera de casa llaman a los padres. Todo esto se llama comunicación. Es la expresión del corazón. Las Escrituras dicen, “Un abismo llama a otro.” Usted recordará la historia de Elena Keller; yo recuerdo la emoción que sentí al leer la historia de ella: La conferenciante y escritora estadounidense Elena Keller superó sus graves limitaciones físicas, ayudando con ello a muchas otras personas con problemas similares. Ciega y sorda desde los 19 meses, aprendió a comunicarse con la ayuda de su maestra, Ana Sullivan, que le enseñó a leer Braille y a escuchar sintiendo el rostro de su interlocutor. Se graduó en la universidad en 1904 y escribió numerosos libros sobre sus experiencias. Ella fue excluida del mundo por ser ciega y sorda, sin manera alguna de comunicarse. Luego se le abrió un camino para que pudiera relacionarse con las demás personas mucho mejor que nosotros los que gozamos de las capacidades de ver y oír. Ahora, sobre la base de todo esto, me gustaría hacerles una pregunta que la creo racional, y ciertamente inteligente. ¿No es razonable que Dios se ha comunicado con sus criaturas a las cuales ha capacitado con un cierto grado de inteligencia, y a quienes creó a Su imagen? Permítanme decirles que si no tuviéramos una revelación de Dios, yo creo que ahora mismos ustedes y yo podríamos esperar y El estaría hablándonos por el mero hecho, de que podemos esperar que Dios hable. Usted observará que el escritor a los Hebreos dice que Dios en el Antiguo Testamento habló por los profetas y que ahora ha hablado por Cristo. La revelación a los profetas en el Antiguo Testamento, y la de Cristo en el Nuevo Testamento, ambas están en la Palabra de Dios, por supuesto, y es la única manera que pudimos saber acerca de la comunicación de la una con la otra. La Biblia tiene 66 libros, y Dios nos ha hablado por medio de ellos.

La Biblia contiene pensamiento de Dios, el estado del hombre, el camino de la salvación, la condenación de los pecadores y la felicidad de los creyentes. Sus doctrinas son santas, sus preceptos son justos, sus relatos son verdaderos, y sus decisiones son inmutables. Léala para ser sabio, créala para ser salvo, y practíquela para ser santo. Ella contiene luz para dirigir, alimento para sustentar y consuelo para alegrar. Es el mapa del viajero, el cayado del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado y la cartilla del cristiano. En ella el Paraíso se restaura, el cielo se abre y las puertas del infierno se ponen al descubierto. Cristo es su gran tema, nuestro bien su designio, y la gloria de Dios su fin. Debe llenar la mente, controlar el corazón y guiar los pies. Léala lenta, frecuentemente y en oración. Es una mina de riqueza, un paraíso de gloria y un río de placer. Le es dada a usted en vida y se abrirá en el juicio, y será recordada para siempre. Involucra la más grande responsabilidad, recompensará la obra más grande y condenará a los que toman en poco su contenido. - Autor Desconocido.

INSPIRACIÓN

Ahora venimos al segundo gran tema. El cual es la inspiración. Creo personalmente en lo que se llama la inspiración verbal y plenaria de las Escrituras. Eso quiere decir que la Biblia es una declaración autorizada, y que cada palabra en ella es la Palabra de Dios para nosotros en este día en que vivimos. La inspiración garantiza la revelación de Dios. Y eso es precisamente lo que dice este libro. Dos hombres, Pablo escribiendo su última epístola a Timoteo, y Pedro escribiendo su última epístola, ambos tenían algo muy definido que decir en cuanto a la Biblia.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16, 17)

Observe que toda la Escritura es dada por inspiración. La palabra inspiración significa respirada por Dios. Dios hablaba por estos hombres, como aquí habló por Pablo, exactamente lo que El quiso decir. Él no tiene nada más que añadir. Pedro lo expresa de esta manera:

Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:21)

Es muy importante ver que estos hombres fueron movidos, llevados por el Espíritu de Dios. Fue el Obispo Westcott quien dijo, “Los pensamientos están unidos a las palabras tan forzosamente como el alma está unida al cuerpo.” Y el Dr. Keiper dijo, “Puede existir la música sin notas, o la matemática sin números, tan fácilmente como pueden existir los pensamientos sin palabras.” No son los pensamientos los que son inspirados; las palabras son inspiradas.
Hay una historieta acerca de una muchacha que había tomado clases de voz con un profesor famoso. En el día del recital, el profesor llegó para escucharla cantar. Al terminar, la muchacha estaba muy ansiosa y quería saber lo que diría el profesor. Como no había llegado a felicitarla, ella preguntó a una amiga lo que el profesor había dicho. La amiga le contestó, “el profesor dijo que tú cantaste angelicalmente.” La muchacha no pudo creer que su profesor hubiera dicho eso, y le preguntó nuevamente a su amiga, “¿es eso exactamente lo que dijo?” La amiga respondió, “Bueno, no, pero eso es lo que quiso decir.” La muchacha persistía, “quiero saber exactamente las palabras del profesor.” La amiga le contestó, “Bueno, si quieres saber las palabras exactas, él dijo ¡que era un sonido ultra terrestre!” Permítanme decirles, que existe una diferencia entre sonido ultra terrestre y un canto angelical. Las palabras exactas sí son importantes. Créanme, son las palabras de la Escritura las que son inspiradas y no los pensamientos. Por ejemplo, Satanás no fue inspirado para decir mentira, pero la Biblia indica que mintió. Son las palabras las que son inspiradas. Y el Señor Jesús dijo: “Escrito está,” citando la Palabra de Dios del Antiguo Testamento, que aquellos hombres que escribieron entregaron lo que Dios tenía que decir. En Éxodo 20:1 Moisés escribió: “Y habló Dios todas estas palabras diciendo...” Fue Dios quien habló. Moisés escribió lo que Dios dijo. A través de los años han sido descubiertos manuscritos excelentes de la Escritura. Hablando en cuanto a los manuscritos en Gran Bretaña, el Señor Jorge Kenyon, finado director bibliotecario principal del Museo Británico, hizo esta declaración: “Gracias a estos manuscritos, el lector común de la Biblia puede sentirse cómodo en cuanto a la pureza del texto. Aparte de algunas alteraciones verbales de poca importancia, normales en libros transcritos a mano, estamos seguros de que el Nuevo Testamento nos llegó intacto.” Hoy podemos asegurar que tenemos aquello que es tan cercano a los autógrafos originales como nada más podría serlo, y yo creo en la inspiración verbal y plenaria de los autógrafos. Allá por el siglo segundo, Ireneo, uno de los padres de la iglesia escribió, “Las Escrituras, por cierto, son perfectas por cuanto están dichas por la Palabra de Dios y por su Espíritu.” Agustín, quien vivió en el siglo quinto declaró, “Sometámonos, pues y doblémonos a la autoridad de la Santa Escritura que no yerra ni engaña.” y Spurgeon dijo, “Nunca puedo dudar la doctrina de la inspiración verbal y plenaria en vista de que veo constantemente en la práctica actual cómo las mismas palabras que a Dios le agradó usar - un plural en lugar de un singular- son bendecidas al alma del hombre.” Dios habla en este libro a nuestros corazones y vidas.

ILUMINACIÓN

La iluminación significa que porque usted y yo tenemos un libro divino y humano, escrito por hombres que expresaron sus pensamientos, y al hacerlo estaban escribiendo la Palabra de Dios, sólo el Espíritu Santo puede enseñárnosla. Aunque podemos adquirir los hechos de la Biblia por nuestra propia cuenta, el Espíritu de Dios tendrá que abrir nuestro entendimiento y corazón si es que hemos de entender la verdad espiritual que en ella se encuentra. Pablo, escribiendo a los corintios, dijo:

Mas hablamos de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubiera conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (1 Corintios 2:7-9)

Usted y yo hoy adquirimos casi todo lo que sabemos por la puerta del ojo, por la puerta del oído o por la razón. Pablo nos dice aquí que hay ciertas cosas que ojo no vio ni oído oyó, ciertas cosas que no logran entrar en la mente. Entonces, ¿cómo es que usted las puede adquirir?

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. (1 Co 2:10)

Muchos llevan este versículo a un funeral. El pastor infiere que el que murió no sabía mucho mientras estaba acá en la tierra, pero ahora que está en el cielo, sabrá cosas que no supo antes. Aunque eso es verdad (recibiremos una educación única en el cielo), el versículo no está hablando de eso. Mucho antes de que llegue la muerte, hay muchas cosas que no nos son posible entender por las vías naturales, estando acá en la tierra. El Espíritu Santo ha de ser nuestro Maestro.
Ustedes recuerden que nuestro Señor preguntó a los discípulos, “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Ellos respondieron que unos decían una cosa y otros otra. (Hoy día usted puede recibir respuestas diferentes de casi cada persona a quien se le haga la misma pregunta. Existen muchos puntos de vista acerca de El.) Pero luego les preguntó:

Y, vosotros ¿quién decís que soy? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (Mateo 16:15-17)

Él es quien reveló la verdad a Simón Pedro. Y hoy en día, sólo Dios puede abrirnos la Palabra para que le entendamos verdaderamente. En el día de la resurrección del Señor Jesús, El caminaba hacia Emaús y acompañó a dos hombres en el camino. Hablando con ellos, les preguntó:

¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios, y de todo pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. (Lucas 24:17-20)

Ustedes recordarán que Jesús había predicho aquello. Lo interesante es que hacía años que los profetas lo habían escrito. Desde entonces estos hombres expresaron la esperanza que abrigaban.

Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. (Lucas 24:21)

Ellos seguían contando lo que sabían y lo que las mujeres habían dicho. “Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro...pero a El no lo vieron.” Sus esperanzas se habían ensombrecido y oscuridad llenó sus corazones. Ahora escuchemos al Señor Jesús:

¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de El decían. (Lucas 24:25-27)

Mis amigos, ¿no les gustaría haber estado ahí aquel día para escuchar la voz del Señor cuando citó del Antiguo Testamento sacando a la luz las Escrituras tocante a sí mismo? Y cuando finalmente se les dio a conocer al sentarse a la cena, este fue el comentario de ellos:

¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Lucas 24:32)

Como usted puede ver, estamos estudiando un libro que es diferente a cualquier otro libro. Yo no solamente creo en la inspiración de la Biblia, sino que también creo que este es un libro cerrado, a menos que el Espíritu de Dios abra el corazón suyo y mío para que sea significante. Cuando Jesús regresó a Jerusalén aquella vez, continuó enseñando a sus discípulos:

Y les dijo: estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito en mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos. (Lucas 24:44)

Observe que Jesús dio por sentado la paternidad literaria mosaica del Pentateuco, que los profetas hablaron de El y que los Salmos apuntaron hacia El. Ahora viene el versículo sobresaliente:

Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras. (Lucas 24:45)

Mis amigos, si El no abre el entendimiento nuestro, no entenderemos las Escrituras. Por eso mismo, debemos acercarnos a este libro con una humildad de mente, no importa lo inteligente o educados que seamos.

Volviendo la página a 1ra Corintios, Pablo sigue diciendo:

Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1 Corintios 2:13, 14)

Nunca me perturbo cuando un inconverso, aunque sea predicador, viene diciendo que no cree más en que la Biblia sea la Palabra de Dios. (Para decir verdad, nunca lo ha creído), pero esa es la manera correcta en que debe hablar porque después de todo, si no es creyente no puede entenderla. Mark Twain, que era inconverso, dijo que no le perturbaba lo que no entendía de la Biblia. Lo que le inquietaba era lo que sí podía entender. Hay cosas en la Biblia, las cuales un inconverso puede entender y son esas las que causan que muchos rechacen la Palabra de Dios. Fue Pascal quien dijo: “Hay que entender el conocimiento humano para poder amarlo, mas hay que amar el conocimiento divino para poder entenderlo.”

Al dejar el tema de la iluminación, permítame decir lo siguiente: Sólo el Espíritu de Dios puede abrir el entendimiento y corazón suyo para aceptar a Cristo, y confiar en él como su Salvador. ¡Que maravilloso! Siempre me he sentido desvalido al enseñar la Biblia porque, créanme, el hermano Alaka no puede convertir a ninguno. Pero no sólo me siento débil, sino también fuerte, no por mí mismo, sino porque sé que el Espíritu de Dios puede tomar estas palabras muertas y hacerlas reales y vivas.

INTERPRETACIÓN

La interpretación tiene que ver con la explicación que ustedes y yo damos a la Palabra de Dios. Y esa es la razón por la cual existen los metodistas, los bautistas, los presbiterianos, este tipo de maestro y aquel tipo de maestro, todos tenemos nuestras interpretaciones. Y donde hay desacuerdo alguien evidentemente está equivocado.
Hay ciertas reglas que deben seguirse al tratar nosotros de interpretar la Biblia.

1. En primer lugar, debemos considerar el propósito que abarca toda la Biblia. Y esa es la razón por la cual enseño toda la Biblia. Creo que es necesario estudiarla toda antes de que se haga cualquier declaración dogmática acerca de cualquier versículo de las Escrituras en particular. Es de suma importancia tomar en cuenta todos los versículos que se refieren a ese tema.

2. También debemos considerar a quién dirige la Escritura. Por ejemplo, hace años Dios le dijo a Josué, “Levántate y pasa este Jordán.” (Josué 1:2). El Dr. McGee cuenta que cuando él visitó aquel país, pasó el río Jordán, pero que no lo pasó para cumplir aquella Escritura. Ni dijo, “Por fin obedecí al Señor al pasar el Jordán.” Claro que no, porque cuando leemos aquel versículo entendemos que el Señor está hablando a Josué, pero sí creo que hay una lección tremenda para mí en esa porción. Toda Escritura no me está dirigida, a mí, pero toda Escritura sí me sirve de provecho, y es bueno recordar esto.

3. - Luego debemos siempre considerar el contexto inmediato, el cual se encuentra antes y después de una Escritura. ¿De qué habla el pasaje? ¿Cuáles otros pasajes de la Escritura tratan del mismo tema?

4. - Descubra lo que dice el texto original. Si usted no lee hebreo o griego, al leer la versión Reina-Valera de la Biblia, usted está cerca de lo que el Señor dijo. Francamente, yo no puedo recomendar las traducciones modernas. Yo me he dado cuenta que por cuanto estamos tan doctrinalmente divididos, cada grupo que emprende la traducción de la Biblia tan naturalmente inyecta en su traducción su punto de vista particular. De manera que, si el liberal es el que traducirá, puede ser que usted saboree el liberalismo. Si el fundamentalista hace la traducción, usted observará las inclinaciones en ciertos lugares. Sin embargo, los hombres que hicieron nuestra versión original, eran hombres para quienes la Biblia era la Palabra de Dios y la trataron como tal. Cuando surgieron palabras que ellos no pudieron traducir, simplemente las transliteraron (por ejemplo abba y baptiso). El peligro con las traducciones contemporáneas es que la traducción es hecha en un estilo dogmático. Cuando usted traduce, usted tiene que tomar algo que procede de un lenguaje y ponerlo en otro lenguaje en términos comparables, términos idénticos si es posible. Lo que están haciendo nuestros traductores de hoy en día es ponerlo todo en un lenguaje tan moderno, que al hacerlo, ellos pasan por alto lo que originalmente se está diciendo. Prefiero la versión ya conocida (Reina-Valera), después de todo, el viejo explorador seguirá el viejo sendero. En todo caso, la cosa importante es hacer el intento de determinar las palabras exactas del original.
5.- Interprete la Biblia literalmente. El finado Dr. David L. Cooper lo expresó bien: “Cuando el sentido natural de la Escritura hace sentido común, no busque otro sentido; por lo tanto, tome cada palabra en su significado primario, usual y literal a menos que los hechos del contexto inmediato, estudiados a la luz de pasajes relacionados y verdades axiomáticas y fundamentales indiquen claramente lo contrario.’